Tened la Fe de Dios – Ps. Gerardo Ampié

Tened la Fe de Dios – Ps. Gerardo Ampié

Marcos 11:1-26 / Énfasis 11:20-26

Este pasaje nos habla del poder de la oración con fe. Un monte es símbolo de un obstáculo, impedimento o problema insalvable. La fe es la llave que libera los recursos del cielo para enfrentar cualquier situación. (V.24)

Esta enseñanza nos insta a tener no solamente fe en Dios, si no aun a tener la fe de Dios. Lo contrario de la fe es la duda. Veamos, qué significa duda.

  1. Aporeo: Es un verbo y literalmente significa estar sin camino, estar sin recursos, estar en apuros, estar perplejo, sin saber qué hacer.
  2. Diaporeo: Significa estar totalmente perplejo, con una perplejidad al grado de llegar a perder la esperanza, o estar desesperanzado.
  3. Diakrino: Significa ondear, tambalear, razonar, disputar, juzgar.
  4. Distazo: Significa estar en dos caminos, implicando incertidumbre acerca de qué camino tomar.

¿Qué necesitamos hacer para tener la fe de Dios?

  1. Decir o hablar
  2. Vencer la duda
  3. Creer lo que se ha dicho
  4. Poner en practica la fe
  5. Poner en practica el perdón

¿Por qué se secó la higuera?

  • El énfasis no es tanto en la falta de fruto, sino en el poder de la verdadera fe.
  • La higuera representaba a Israel, que no daba fruto y pronto enfrentaría el juicio de Dios.
  • La ilustración de trasladar una enorme montaña dentro del mar es un ejemplo extremo de lo absolutamente imposible. Ese es el punto. Teniendo fe en Dios se puede llevar a cabo lo imposible. (Mr. 9:23-24).
  • La clave para orar es creer. Sin embargo, otras condiciones son preguntar si las cosas son «conforme a su voluntad» (1 Jn. 5:14) y pedir por los meritos del nombre de Cristo (Jn. 15:16).
  • Lo que hace que creer sea poderoso es el objeto de la fe: la verdad.
  • Perdonar es entregarlo a Dios, porque, en última instancia, todo pecado es contra Dios y solamente Él tiene el derecho de tomar venganza.
  • El perdón del Padre en el creyente depende de la disposición que se tenga para perdonar.


En el NT, la palabra de la que se tradujo fe en el griego es, pistis y pistis es el principio de confianza divinamente implantado en nuestro interior, de seguridad y dependencia en Dios y en todo lo que Él dice.

Por lo tanto, pistis; denota la convicción, la confianza, la creencia, la dependencia, la integridad y la persuasión que tenemos en Dios.

Con la declaración de los versículos 22-26, Jesús instó a sus seguidores a prepararse para situaciones en las cuales ellos tendrían que asumir autoridad directa en la esfera de lo espiritual, a fin de afectar la esfera de lo natural.

Jesús nos da en este pasaje una directa y práctica instrucción concerniente al ejercicio de nuestra fe. Consideremos los siguientes tres puntos:

  1. La fe debe depositarse en Dios. El todo poderoso es la fuente y la base de nuestra fe y de nuestro ser. La fe fluye solamente hacia Él, debido a que la fidelidad fluye directamente de Él.
  2. La fe no es una treta que hacemos con los labios, sino una expresión que brota de la convicción de nuestros corazones, la cual descansa no en lo que Dios hace, sino en lo que Él es.
    • La idea de que la confesión de fe es una fórmula para conseguir cosas de Dios no tiene base bíblica.
    • Lo que Jesús nos enseña aquí, es que la fe que hay en nuestros corazones ha de expresarse, lo cual la convierte en algo activo y eficaz, que produce resultados concretos.
  3. Las palabras de Jesús, todo lo que pidiereis, se extienden a todos los aspectos de nuestra vida. Las únicas restricciones son:
    • Que nuestra fe esté puesta en Dios, y en concordancia con su voluntad y palabra.
    • Que nosotros creamos en nuestros corazones, y no dudemos.

Las pruebas desde nuestra perspectiva son sinónimo de aflicción, quebranto, dolor, etc. Sin embargo, las pruebas son montañas que necesitan ser arrancadas y echadas al mar, y que presentan la oportunidad de poner en práctica la fe que tenemos en Dios. Por ejemplo, Abraham Génesis 22:1 y Hebreos 11:17.

Probar del Hebreo Nasa: Que significa practicar, hacer la prueba, y del Griego Peirazo: Que significa escudriñar, disciplinar.

  1. El creer puede tomar formas opuestas. Puede ser fe o puede ser duda. Cuando crees que Dios existe, que te ama y está atento a tus necesidades, entonces nace la fe en el corazón .
  2. Por el otro lado, la duda es igualmente real. Al contrario de la fe, la duda te dice que Dios no existe, o que no te ama y no se preocupa de tus necesidades.
  3. La duda hace que el temor aparezca, y ello acarrea tormento, no paz. Realmente, el temor impide que recibas las cosas buenas que Dios desea enviarte.

Apodérate de esta verdad: Duda, y no recibirás nada; ten fe, y recibirás. Tales expectativas abrirán tu vida a Dios y te pondrán en condiciones de recibir todas las cosas buenas que tu corazón desea y mucho más.

P.Gerardo Ampié

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